La alianza busca replicar el logro del año pasado en la región, en un contexto donde el uso no autorizado de pirotecnia puede generar quemaduras graves y rehabilitaciones que se extienden hasta por veinte años.
En el inicio de la temporada navideña, COANIQUEM y el Hospital Regional de Antofagasta (HRA) activaron su campaña preventiva para concientizar sobre el peligro del uso ilegal de fuegos artificiales, con la meta clara de alcanzar «cero niños quemados» en la región, replicando el logro del año pasado.
Gracias a campañas sostenidas por más de tres décadas, las cifras de niños quemados a nivel nacional por pirotecnia han caído de alrededor de cien casos anuales a menos de diez, según la Corporación de Ayuda al Niño Quemado.
Juan Urrutia Reyes, director del centro de rehabilitación de COANIQUEM en Antofagasta, recordó que ninguna pirotecnia es inofensiva. “Cuando el daño ocurre en zonas especiales, como la cara o las articulaciones, la rehabilitación puede durar hasta los veinte años”, explicó. Las lesiones pueden requerir injertos, procedimientos repetidos y generar cicatrices que «tiran de la piel» y frenan el movimiento.
La Primera Batalla: Urgencias Hospitalarias
El Dr. Antonio Cárdenas, director subrogante del Hospital Regional de Antofagasta, recordó que el recinto cuenta con profesionales y equipamiento adecuado para la primera atención de urgencia. Sin embargo, hizo énfasis en que esta atención temprana no borra el impacto emocional, la interrupción escolar ni el largo proceso terapéutico posterior que enfrentan las familias.
Margarita Garrido Escobar, enfermera de prevención de COANIQUEM en la macrozona norte, mencionó que el año pasado se notificaron siete casos en todo el país, incluyendo amputaciones, lesiones profundas y tratamientos complejos que incluyen limpiezas quirúrgicas y procedimientos repetidos en pabellón.
Ley, Control y Denuncia Ciudadana
La campaña de prevención cuenta con la participación activa de Carabineros, quienes intensificarán las fiscalizaciones. El Mayor Patricio Vargas Silva recordó que la venta y manipulación de fuegos artificiales es un delito. No existen locales autorizados, salvo las empresas certificadas para espectáculos controlados.
El llamado a la comunidad es: no mirar, no usar, no comprar fuegos artificiales, y sobre todo, denunciar la venta clandestina, no normalizando el riesgo.
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